Entrevista a Alfio Quarteroni, experto mundial en matemática computacional y aplicada

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¿Como matemático ha tenido mucha relación con la industria y la economía. ¿Cómo ha sido para usted este contacto con el mundo real?

Empecé mi carrera como matemático teórico. Luego, tuve la ocasión de colaborar con ingenieros de la NASA en la construcción de aviones de nueva generación. A partir de ese momento me reorienté hacía las aplicaciones, y he trabajado en muchos ámbitos. Recientemente, he estado interesado en el diseño industrial óptimo. Hemos desarrollado objetos de uso común, como tambores de lavadoras que aseguran un mejor resultado, y del ámbito deportivo, como diseños que mejoran las prestaciones de barcos de vela en la Copa América y coches de Fórmula 1. También trabajamos en la gestión de catástrofes, como la prevención de los efectos de un terremoto en un centro urbano o en una región sensible.

¿En qué otras áreas trabaja ahora?

En el campo médico. Hemos desarrollado modelos del sistema cardiovascular. En principio nuestro objetivo se limitaba a determinar lo que sucede en elementos críticos del sistema, por ejemplo la carótida y las coronarias, que padecen frecuentes enfermedades. Ahora estamos extendido el modelo al sistema circulatorio entero, para tratar también la parte cardiaca. Tomamos datos generados por tomografía y resonancia magnética, y los reconstruimos geométricamente. Gracias a los modelos matemáticos comprendemos distintos escenarios en el caso fisiológico y patológico.

¿Se aplica esto en la práctica médica?

Sí, nosotros proporcionamos esta información a los cirujanos, que la pueden emplear en sus intervenciones para conseguir el máximo beneficio para el paciente. Así es la matemática aplicada: sales del mundo real, lo reduces a un mundo abstracto y matemático, allí trabajas para obtener conclusiones matemáticas, que luego aplicas otra vez a la realidad que te interesa.

¿Cree que la distinción entre matemáticas puras y aplicadas es real o artificial?

Es ambas cosas. Desde el punto de contenidos es artificial: para hacer matemáticas aplicadas las herramientas son las mismas que en la rama teórica, necesitas los teoremas y los conocimientos fundamentales. Sin embargo, hay una diferencia en la actitud requerida para resolver un problema: el matemático aplicado no se puede alejar de las dificultades de la situación real, mientras que el teórico parte de un problema muy complicado y tiene la libertad de introducir simplificaciones que le conducen a sus resultados. Ese producto puede ser muy interesante desde el punto de vista abstracto, pero completamente inútil en la práctica.

¿Qué grado de simplificación admite la realidad?

Se puede y se debe simplificar en un modelo matemático, pero sin despreciar las componentes importantes del conocimiento que interesan el interlocutor. Se trabaja en diálogo con médicos, ingenieros, economistas, etc., y las complejidades que plantean en esos contextos no se pueden reducir demasiado.

¿Ha estado en otros ICM?

Sí, estuve en el ICM de Helsinki de 1978, donde di mi primera conferencia internacional. Luego, en 2002 fui poniente invitado en el ICM de Beijing y en 2006 acudí como plenario al de Madrid.

Fecha: 
20/08/2014